lunes, 9 de mayo de 2016

El Ejercicio de la Autoridad en la Familia.

El Ejercicio de la Autoridad en la Familia.



Definición de Autoridad
  La autoridad es el poder que tiene una persona sobre otra que le está subordinada, con el fin de orientarla a su desarrollo, como el poder de los padres sobre los hijos o el de los maestros sobre los alumnos. Solo en sentido positivo puede hablarse de verdadera autoridad, es decir, cuando ella se ejerce con la disposición de presentar al otro una ayuda.



      En la familia, la autoridad corresponde a los padres  En este sentido, la autoridad es una influencia positiva que nutre la libertad de cada hijo y de la familia, y que apunta decididamente a la mejora de la sociedad.



       Muchos padres de familia se abstienen de dar las órdenes por miedo a equivocarse.       La autoridad es un servicio que implica el poder de decidir y de sancionar; es una ayuda que consiste en dirigir la participación de los hijos en la vida familiar y en orientar su creciente autonomía, responsabilizándolos.



“La autoridad es un componente esencial del amor”.



    Ser exigentes con cariño, serenidad y buen humor, supone una serie de virtudes en los padres. El buen humor permite colocar en los hombros de una persona su propia responsabilidad, sin aplastarla. Se apoya en el optimismo y en la capacidad de ver, en primer término, lo bueno y lo positivo y en apoyarse en ello para la educación de seres perfectibles.



     Entre las dificultades que encuentran los padres de familia para ejercer su autoridad podemos encontrar la falta de energía y de constancia, la tolerancia a las frustraciones y la ausencia de serenidad y de capacidad de decisión.


     Una persona puede ser vacilante, indecisa, rígida, incongruente. Todas estas limitaciones afectaran su decisión para ejercer su autoridad.


     Las consecuencias de estas y otras posibilidades limitaciones personales es que hay padres de familia que, en el  obligado ejercicio de su autoridad, abdican, actúan con miedo, violentamente y no de un modo sereno y permanente, lo cual les impide ser oportunos, reconocer los problemas de sus hijos y, sobre todo, ayudar a la mejora de los demás mediante la previsión.


     El ejercicio arbitrario de la autoridad (autoritarismo)  no parte de las necesidades concretas de mejora de cada individuo, sino de los gustos, del los prejuicios y, a veces, de las manías de los padres.


     Dada la rebeldía que genera este tipo de autoridad, a menudo conduce a su propia crisis, es decir, al abandono de su ejercicio.


       Existe una modalidad del autoritarismo: el paternalismo o la sobreprotección, que se caracteriza por querer  sustituir al hijo en su pensamiento, en su decisión e incluso en su acción, en  lugar de orientarlo, comprenderlo y exigirle de acuerdo con sus posibilidades.



Siete pecados en el ejercicio de la autoridad:

·    La Imposición y Autoritarismo.

·    La posesividad.

·    La manipulación.

·    La sobreprotección.

·    El atropello.

·    La incongruencia y la inconsistencia.

·    La indiferencia y la permisividad.

Siete principios básicos en el ejercicio de la autoridad:

1.    Todo acto de autoridad tiene por fuente el Amor y el Servicio.

2.    La respetabilidad y eficacia de los padres depende de su autoridad moral.

3.    Los padres han de procurar siempre persuadir: convencer implica renunciar a vencer.

4.    Los padres consideran que tienen prohibido: prohibir por prohibir.

5.    El ejemplo es una orden silenciosa.

6.    La autoridad debe ser siempre: “Suave en el modo y firme en el fondo”.

7.    La autoridad paterna debe favorecer siempre la Auténtica Libertad.

8.    Libertad que implica:
·         Desarrollo de la responsabilidad plena frente a nuestros actos.

·         Autonomía y autogobierno en la conducta.

·       Desarrollo de la autosuficiencia integral para cumplir la misión personal en la vida.


Actitudes que obstaculizan el desarrollo de la autoconfianza en los hijos.

1.- Expectativas  negativas.

2.- Objetivos muy altos.

3.- Ambiente de competencia.

4.- Incongruencia.


Actitudes que facilitan el desarrollo de la autoconfianza en los hijos.
- Aceptación de nuestros hijos como son, no como quisiéramos que fueran.
- Observar aspectos positivos.  
Reconocer el esfuerzo no solo el resultado. 
-Resaltar evaluación interna (contacto con emociones y sentimientos). 
-Resaltar el control interno. (Promover la toma de decisiones) 
-Promover la independencia. 
-Planear normas. Consecuencias.  
-Mantenerlas en forma equilibrada: Firme-Cariñosa. 
-Amor incondicional. Separar el hecho de quien lo hace.  
-Planear: Actuar no reaccionar
-Enfatiza la realidad del orden social.  
-Lógicamente relacionada con el comportamiento inadecuado.
-Trata a la persona con dignidad. Separa el hecho de quién lo hace.  
-Interesado en el comportamiento presente y futuro.
-La voz comunica buena voluntad y respeto.
-Presenta opciones.
- Respeta la elección del niño. 
-Da la oportunidad de corregir en ocasiones posteriores.
En cambio en el sistema de premio y castigo:

- Enfatiza un poder superior.

-Rara vez se relaciona con lo que se ha hecho. Es arbitrario.

-Implica un juicio moral: “eres mentiroso”.

-Enfatiza el comportamiento  pasado.

-Es una amenaza, falta de respeto, violencia o pérdida de amor abierta o disimulada.

-Exige sumisión



Por Mtra. Ma. Eugenia Lage Corona

Visita la página www.marulage.com

Correo: marulage@hotmail.com
  

No hay comentarios:

Publicar un comentario