viernes, 14 de octubre de 2016

El Sentido del Dolor en la Familia


El Sentido del Dolor en la Familia




DEFINICIÓN DE PÉRDIDAS Y PROCESO DE DUELO. 
                                   
Dolor es la reacción natural ante las pérdidas, éste puede ser físico, emocional.
Como dice Nancy O`Connor en su libro “Déjalos ir con amor”, en el transcurso de la existencia, muchos de los sucesos que crean significativos problemas emocionales son transiciones normales de un periodo a otro, pero nos afectan profundamente debido a los cambios que producen. Los llamamos crisis porque requieren de un período de introspección y revaloración de la propia identidad, valores y convicciones. La adolescencia, el matrimonio, el inicio de un nuevo empleo, un cambio de carrera, las alteraciones propias de la mitad de la vida incluyendo la menopausia y el climaterio (hombres) y la jubilación. Las crisis suelen ser un punto decisivo en la vida cuando formulamos nuevas respuestas y prioridades. Asimismo, la vida presenta otras crisis en la forma de muerte y divorcio, secuestro, violación, etc
.
Cuando en la vida de una persona ocurre un acontecimiento crítico, implica una serie de pérdidas que tendemos a negar y nos resistimos a aceptar. La incertidumbre de la vida después del cambio, con frecuencia provoca la resistencia y la ansiedad.


Podemos experimentar diferentes tipos de pérdidas:
  • La pérdida más absoluta y contundente es la muerte de uno mismo, o un cambio radical en el cuerpo, por enfermedad o mutilación.
  • El segundo tipo de pérdida más seria es la separación de personas significativas en nuestra vida por muerte, divorcio o abandono.
  • El tercer nivel de pérdidas que requiere ajuste a nuevas normas, incluye cambios normales de desarrollo en la vida, como podrían ser cambios de casa, trabajo etc.
  • La cuarta área es la pérdida de objetos importantes, dinero, esperanzas, aspiraciones o expectativas, así como cambios en el medio social. Nuestras reacciones son distintas en cada caso.
Nuestra reacción ante estas pérdidas está influida por nuestro carácter, factores hereditarios y lo aprendido en las diferentes experiencias de nuestra vida. Más sin embargo todos vivimos un proceso de duelo compuesto por diferentes etapas por las que pasamos antes de sanar la herida que deja una pérdida.


ETAPAS DEL DUELO según Elizabeth Kubler Ross:
  1.  Negación y confusión.
  2.  Enojo.
  3. Tristeza y depresión.
  4. Culpa.
  5. Miedo.
  6. Negociación.
  7. Aceptación de la pérdida. soledad.
  8. Alivio. sentirse bien.
  9. Restablecimiento de mi mismo. reconstrucción.

1.- NEGACIÓN:
  • Primer contacto con la noticia de la pérdida.
  • Shock emocional. reacción ante la noticia.
  • Descontrol emocional o sentirse “congelado”.
  • Falta de aceptación.
  • Sensación de que es un sueño o que eso no puede estar pasando.
  • Mecanismo de defensa del sistema emocional.

2.- DESORGANIZACIÓN Y CONFUSIÓN
  • Falta de contacto con sentimientos.
  • Dificultad para tomar decisiones.
  • Exceso de hablar y/o mudez.
  • Llanto repentino.
 
3.- ENOJO
  • Se rebela contra todo. contra sí mismo.
  • Odio: los doctores, policías, amante, vida, enfermo….
  • Odio = amor herido
  • La sociedad reprime sentimientos de odio= mala educación.
  • Tarea: aceptar y sanar heridas
  • Si no se expresa:
                       1)    Descuido en el arreglo personal.
                       2)    Pérdida de memoria.
                       3)    Falta de iniciativa.
                       4)    Indiferencia.
                       5)    Ansiedad.
                       6)    Hostilidad subterránea.
                       7)    Síntomas físicos: palpitaciones, mareos, nerviosismo, vómitos, úlceras.

4.- CULPA:
  • ¿Qué hice yo para que esto me sucediera?
  •  Idealiza el pasado.
  • Pude haberlo prevenido.
  • Necesita una razón para perdonarse.
  • Aceptar imperfección.
  • Proceso lento de perdón y aceptación.
  • Necesita sentirse escuchado. 
  • ME RESPONSABILIZO. NO PROYECTO.

5.- ACEPTACIÓN DE LA PÉRDIDA/SOLEDAD
  • Dolor sufrido el más profundo.
  • La pérdida se torna en abrumante realidad constante.
  • Sentimiento de vacío.
  • Se requiere fuerza del espíritu para dejarlo ir. (hace tiempo que se fue, yo no lo he dejado ir).
  • Cuando no aparece valentía se regresa a etapas de culpa-enojo para empantanarse o entretenerse allí, a veces por años.
  • En ocasiones se intenta reemplazar o sustituir la pérdida con otro objeto.
 
6.- ACEPTACIÓN DE LA PÉRDIDA.
  • Valorar las ganancias ante las pérdidas.
  • Valorarme a mí mismo.
  • Que todo fluue y yo permanezco experimentando el fluir.
  • Que todo pasa y yo permanezco viendo como pasa.

7.- RESTABLECIMIENTO DE MÍ MISMO.
  • Toco mis nuevos sentimientos.
  • Negación, culpa, enojo, se van.
  • Vuelvo a vivir.
  • Gozo del presente.
  • Espero con confianza el futuro.
  • Siento que volví a nacer.
  • Me siento lleno de esperanzas.

RESOLUCIÓN DEL DUELO: 


SOY YO MISMO, TRANSFORMADO EN OTRO,

SIN DEJAR DE SER YO MISMO   =  V I V I R

EL SENTIDO DEL DOLOR:
  • Dirección del estado actual al estado deseado.
  • A través del “proyecto de vida”
  • ¿Cómo puedo cambiar de un estado al otro?
  • Acciones dirigidas hacia:
1.    La salud física: ejercicio, nutrición,
2.    La salud emocional: terapia, mejorar relaciones, etc.
3.    Mental: analizar pensamientos irracionales que me detienen.
4.    Espiritual: sentido de vida, mi relación con un ser superior.

        ”YO MEREZCO VIVIR MI VIDA  Y NO DEPENDER DE LO QUE YA NO ES.”

SENTIDOS QUE SE PUEDEN DAR AL DOLOR:
-          Sentido sordo y de decadencia.  Falta de aceptación.
-          Aceptación de los ciclos naturales de vida.
-          Aceptación como seres humanos imperfectos.
-          Aceptación de sentimientos dolorosos, desagradables.
-          Buscar un sentido de desarrollo y crecimiento.
-         Respuesta desde la logoterapia.  No somos nosotros preguntando a la vida, sino la vida cuestionándonos sobre el sentido.
-          Sentido sobrenatural.  Camino de santificación

Por Ma. Egenia Lage Corona
Cel: 04555 25110436
Correo:marulage@hotmail.com
Visita: www.marulage.com

¿Eres Martha o María?


¿Eres Marta o María?

Con este relato de la visita de Jesús a la casa de su amigo Lázaro donde sus hermanas lo escuchaban me identifico mucho. ¡Seguramente tú también! Una hermana atendiendo las cosas tangibles, prácticas y quehaceres de la vida cotidiana, y la otra hermana dejando todo eso y descansar en su mente para que la Palabra de Dios pueda entrar en su corazón. Esta creo yo es una dualidad en toda mujer.

Por un lado querer servir, entregando con esmero y dedicación su tiempo, pero quien, si llegara Jesús a su casa no pararía toda actividad para ponerle atención, incluso si nos llega inesperadamente alguna visita tratamos de ser hospitalarios, ¡mucho más si se trata del Señor! ¡Pero como nos angustia que la casa este desarreglada en esos momentos! ¡Si no hemos limpiado quisiéramos un milagro y en un abrir y cerrar de ojos que todo estuviera en su lugar! ¡Aunque sea sólo por donde ve la suegra!, como llegamos a decir.

Y por otro lado, ¡quisiéramos escuchar a Jesús con devoción, contemplar y disfrutar de su presencia todo el día! Lo identifico como cuando estás en las cosas de Dios, un retiro espiritual, escuchar misa, adorar la Eucaristía, por ejemplo; es un gozo que sentimos que puede ser el mejor obsequio que podemos recibir, estar cerca de Él. Y ver que podemos estar en comunicación directa con Jesús en nuestro propio hogar haciendo oración es un don que nos permite estar en paz y ser más felices. Amando y aceptando nuestra realidad cualquiera que esta sea, teniendo fe y esperanza todo tiene solución en Cristo.

Pero qué difícil situación, estar en el papel de Marta (creo que que a muchas nos pasa), nos quejamos de que nadie nos ayuda en el quehacer, porque ¡no tiene fin!, a penas terminas de arreglar la casa y enseguida comienzas de nuevo: llega la familia a comer y hay que lavar platos de nuevo, ¡y no se diga la ropa! ¡es como un carrusel que da vueltas y vueltas!, siempre vamos a ver ropa sucia que lavar y, un "infinito", etc. Yo creo que llegamos a ser obsesivas o poco misericordiosas con nosotras mismas, quizá porque no queremos aceptar que somos limitadas y no queremos rendirnos ante situaciones que no son como nos gustaría que fueran, y nos hacemos daño siendo duras pensando en cómo deben de ser las cosas, muchas veces exigiéndonos la perfección o pensando que los demás deben de ayudar y nos quejamos de que no lo hacen. Y ante todo esto, como mujeres se nos pide estar tranquilas y ser las que inspiremos paz a los demás, para tener un hogar lleno de armonía.


Por Elsy Actatitla
Correo:alianzadevidamx@gmail.com

lunes, 29 de agosto de 2016

¡Al borde de las emociones!...


¡Al borde de las emociones!...


¡No contuve la emoción!, ¡que emocionante estuvo el partido!, ¿te fijaste que emocionante estuvo la película?... cuántas y cuántas frases hay alrededor del tema de las emociones, cuanto y cuanto podemos hablar de este tema, y cuan poco conocemos acerca de cómo conducir de mejor manera, este elemento propio de la personalidad humana que hoy por hoy cobra interés en los estudiosos, psicólogos y sociólogos, incluso nuestra fe. Si, así como lo está leyendo, es tal de suma importancia hablar claro del manejo de las emociones que incluso el Papa y los obispos se refieren a él por medio del documento postsinodal Amoris Laetitia, porque todo mundo estamos deseosos de conocer el origen de tantas situaciones que aquejan al hombre de hoy debido al mal manejo de las emociones:

“Experimentar una emoción no es algo moralmente bueno ni malo. Comenzar a sentir deseo o rechazo no es pecaminoso ni reprochable. Lo que es bueno o malo es el acto que uno realice movido o acompañado por una pasión”.  
(Amoris Laetitia 146)

Que claro define el documento que no tiene nada de malo sentir, las emociones nacen dentro de lo más profundo de nuestro ser y son las que permiten que podamos tener conciencia de nosotros mismos, comunicarnos con el exterior, acompañan incluso a fenómenos fisiológicos de nuestro cuerpo y generalmente suelen darse de una manera inesperada o abrupta, aunque esto no implica que puedan ser manejadas o controladas,  ya que recordemos que el hombre también posee el extraordinario don de la fuerza de la voluntad, que es el medio regulador para no dejarse solamente llevar por el sobresalto emocional.

Bien nos expresa el documento, que lo que verdaderamente importa es la respuesta que realizamos cuando surge la emoción, es el acto que movido por la pasión lo que hace al hombre un virtuoso o un vicioso, una persona con falta de autoestima, un joven desorientado en su proceso vocacional, una rebeldía reactiva y un egocentrismo que nos frena y no permite que experimentemos el verdadero desarrollo humano.

Hoy como nunca el hombre se ha enfrentado al choque y la crisis existencial debido al mal manejo de las emociones, un automóvil nuevo podrá ser el mejor auto del mundo pero mal manejado podemos incluso estropear la maquinaria que este en excelentes condiciones, el materialismo desmedido, una cultura de sensualismo y hedonismo, el permisivismo de los padres y el desenfreno por el consumismo ha hecho que el hombre caiga en excesos y no permita el dominio propio, la pasión no es mala pues es el motor que nos impulsa a hacer las cosas pero el documento cuestiona ¿qué cosas?, porque la pasión por un deporte es buena en la medida que esto no lleve a romper con los límites de la persona y su cuerpo, la pasión por el trabajo es buena en la medida que no sirva de fuga para no afrontar otras obligaciones, y la pasión por conocer y manejar las nuevas tecnologías es bueno  mientras la persona no se pierda y se olvide de la relación con los demás y la atención a otras circunstancias que lo rodean en ese momento.

He de ahí que como nunca estamos llamados a conocernos más a fondo y aprender sistemas o procesos que nos auxilien en el difícil manejo de las emociones, una de las cosas que más me apasionan es descubrir en los rasgos humanos de Jesús, su respuesta ante la vida, ante el trato con las personas y por su puesto el manejo de sus emociones, es una aventura interminable adentrarse a la figura del Nazareno hombre y ver cómo era su trato con Zaqueo, las prostitutas, la Samaritana  y por su puesto con sus amigos los apóstoles a quienes, ama, reprende, enseña, escucha, pregunta y lo más difícil, perdona; ya que es un gran conocedor de su fragilidad y madurez humana. Si alguien en la historia podemos poner como ejemplo de equilibrio eficaz en el manejo de su emociones es Jesús, ¿porque no estudiarlo y profundizar en su persona para desentrañar el cómo pudo aplicar juicio a momentos tan intensos de su vida?

Como explicaba anteriormente Jesús emplea incluso muchísimas técnicas que hoy la ciencia pretende darnos que son eficaces para este manejo, hoy solo me quedare con un momento el que se narra en el capítulo 4 según San Juan, el ya muy conocido pasaje de la Samaritana, en este increíble diálogo Jesús aprovecha para que la mujer interiorice en su vida y se dé cuenta de su verdad más profunda, quiero reflexionar en la manera sútil como Jesús fue llevando la conversación, la escucha empática que tienen con la mujer, el manejo sin exagerar de la analogía y el hacerla caer en cuenta de lo que verdaderamente tenía que sanar, la falta enorme de amor que no había podido superar incluso después de cinco matrimonios y una pareja.

De igual manera es tiempo que comencemos a experimentar un diálogo profundo con el interior de nuestro ser, comenzar analizar las situaciones de la infancia que detonaron en lo que somos y hacemos hoy de adultos, desmenuzar nuestras etapas de juventud cuando es el despertar al mundo y entender las emociones que nos dieron impulso para casarnos o conservar nuestra soltería al servicio de la sociedad, todos estos momentos fueron actos respaldados por el manejo de las emociones y si somos incisivos podremos descubrir el patrón y común denominador de nuestras respuestas ante los sentimientos que nos arrojan a las circunstancias del hoy.

Podremos ir trazando un mapa que nos hará ser más conscientes de nuestras respuestas y ver si necesitamos mejorar, reforzar o eliminar de plano si es que nos ha llevado a fracasos y rompimientos con otras relaciones humanas, descubrir cuáles son los momentos en que me irrito con facilidad, en el que me deprimo y no dejo de llorar, en que actuó impulsivamente y uso el reclamo y la acusación, incluso el trato grosero, todo esto es importante porque en la medida en que conozcamos más de nosotros y aprendamos amarnos más saldremos de una manera mejor de nuestras crisis y momentos difíciles de nuestra vida.

Por último, quisiera recomendarle lo que en mi vida personal me ha servido más para seguir en la lucha del equilibrio y mejor trato para llevar mi vida, el profundizar y reflexionar en los frutos del Espíritu Santo ha hecho encontrar más control y manejo de mis emociones, la lista no es grande, piense en: la caridad, gozo, paz, paciencia, bondad, fidelidad modestia, continencia, castidad y las que quizás no estamos muy familiarizados con su significado longanimidad (perseverancia en las cosas de Dios), benignidad (tendencia a hacer el bien a los demás) mansedumbre (viene de manso manifestado como ceder a nuestro propios derechos y privilegios por el bien de los demás).

Al fin y al cabo es a lo que estamos llamados todos los que vivimos en este mundo.


Por Manuel Lule
Correo: contactofampe@gmail.com

viernes, 22 de julio de 2016

Una familia como Dios manda.


Diez Principios para tener 
“Una familia como Dios manda” 





1. En una familia como Dios manda… la fe es muy importante en la vida de la familia todos los días. Y me hace recordar el texto de Jos. 24, 19-24, que nos narra cuando el pueblo de Dios se ha asentado en la tierra prometida. A igual que su predecesor Moisés, Josué desafía al pueblo, pone delante de este, dos opciones: seguir a los dioses y las costumbres de los habitantes de aquellas tierras, o a Yahveh a lo que Josué declara: “Por mi parte, yo y los de mi casa (mi familia) serviremos a Yahveh”. Por tal, es importante que en la familia se haga oración (al levantarse, al acostarse, en los alimentos, el rezo del santo rosario). Ya lo decía San Juan Pablo II “La familia que ora unida permanece unida” la oración tiene un poder particular que las familias (padres e hijos), empezaran a experimentar cuanto se adentren en esta. Además, es importante en este reglón, la vida sacramental de manera muy concreta: el atender asiduamente al sacramento de la reconciliación y al sacramento de sacramentos, la Eucaristía. Cuando en una familia Dios ocupa el primer lugar, aunque pase por dificultades, por las tormentas de la vida, encontrará descanso y refugio en Dios. 
2. En una familia como Dios manda… la escucha y la comunicación sana son muy importantes en la convivencia diaria. La función más importante en una familia es emocional, relacional... no física. En una familia saludable hay control sobre la TV y no al revés. Además se evitan las palabras cortantes o frases peyorativas. En su lugar se dan frases de aliento y de afirmación unos con otros. La comunicación es clave... por tal, no se permiten secretos que generan alianzas o lealtades enfermizas y destructivas. Las líneas de comunicación se mantienen siempre abiertas! 
3. En una familia como Dios manda… Se enseña el respeto a los demás, dentro y fuera de esta. Porque el respeto, o se aprende en casa… o no se aprende del todo.  Y este, comienza reconociendo las diferencias individuales de cada uno de sus. El primer paso es promover respeto así mismo, luego a los demás integrantes de la familia y finalmente, más allá de esta. En cuanto a la propiedad se refiere es importante enseñar el respeto lo que no nos pertenece y aquí se enlaza con el valor de la honestidad. 

4.      En una familia como Dios manda… Se fomenta un buen sentido del humor y una actitud positiva hacia el juego como recreación sana. Por tal, se rechaza eso de: SIEMPRE  ESTOY OCUPADO(A). Se busca y promueve intencionalmente de forma bien planeada, momentos de juego y recreación. Es importante que la familia reconozca sus niveles de stress para poder hacer algo al respecto. Recreación no siempre tiene que implicar un gasto económico impresionante en nuestra familia, algunos de los momentos que más atesoran nuestros hijos son algunos en los que no gastamos mucho o nada; momentos en el parque de la esquina, cuando jugamos en el jardín-patio de la casa juntos. Finalmente el tener un buen sentido del humor es signo de buena auto-estima por tal debemos promoverlo. 
5.      En una familia como Dios manda… Se desarrolla un sentido profundo de responsabilidad compartida; este, es un valor que va más allá de las actividades o tareas ordinarias. No significa orden total y perfección. Las responsabilidades deben asignarse de acuerdo a las capacidades, la edad y la realidad de cada uno en la familia. Responsabilidad y reconocimiento van de la mano… (puede ser unas palabras, una palmadita, un detalle pequeñito, etc.) Finalmente, también es importante dejar que sus cada quien viva de alguna manera las consecuencias de sus irresponsabilidades para que sirva de aprendizaje. 
6.      En una familia como Dios manda… Las muestras explícitas de amor y la práctica del perdón son cosas de todos los días. A la par de la responsabilidad y para que haya un balance, es importante manifestar de diferentes maneras el amor unos con otros. Como extensión de este amor se irá cultivando la buena costumbre de pedir perdón y perdonar, que eso hará la vida y la convivencia de familia más feliz y llevadera. 
7.      En una familia como Dios manda… Se cuidan y promueven los rituales, las tradiciones familiares y culturales como un valor importante. Se atesoran leyendas y personajes de la familia como “del abuelo... el tío... etc.” Es importante tener un lugar designado... como espacio para la oración, puede ser como hacían nuestros padres y abuelos; arreglando un “altarcito” en un lugar especial de la casa. Además, las celebraciones familiares se deben continuar y promover (los cumpleaños, los días festivos y especiales), estas nos sirven de puente entre el pasado y el presente. Finalmente y nos lo ha recordado el Papa Francisco en una familia cristiana se honra y reconoce la sabiduría de los ancianos. 
8.      En una familia como Dios manda… Se afirman y apoyan mutuamente. Es importante plantearnos la pregunta ¿Para qué somos una familia? Y en cualquiera de los casos nos daremos cuenta, que estamos para apoyar e impulsar, sin presionar, a que cómo dice Matthew Kelly todos alcancen la mejor versión de sí mismos. Por tal, en la familia se proponen metas alcanzables y de acuerdo a las capacidades personales y se apoya durante el proceso para lograrlas. 
9.      En una familia como Dios mandaSe valora y se promueve el servicio a los demás. Este es un principio o un valor cristiano muy importante. Jesús mismo declaro que “el no vino a ser servido, sino a servir” y que “aquel que quiera ser el primero que sea el último y servidor de los demás.” La beata madre Teresa de Calcuta afirmó que “el que no vive para servir, no sirve para vivir.” El ejemplo de los padres de familia es crucial en este renglón. Debemos ofrecer y/o buscar oportunidades para servir ya sea de manera individual o como familia. 
10.  Finalmente… En una familia como Dios manda… Se admite cuando hay problemas y busca la ayuda adecuada. Hay ocasiones que por diferentes circunstancias, nos hemos convertido ya en parte del problema y este se nos ha ido de las manos. Que debemos con toda humildad y honestidad buscar ayuda profesional o al menos fuera del sistema familiar con alguien que sea imparcial, insisto… de preferencia que tenga algún tipo de entrenamiento en el área (terapia, consejería, etc.). En nuestra cultura (medio machista) a menudo no le hemos dado el valor correspondiente a esto y nos ahogamos en nuestros problemas o situaciones antes de buscar ayuda, es preciso comenzar a buscar un cambio respecto a esto. Siempre será más fácil ver como no se nos hunda el barco a buscar maneras de cómo sacarlo ya del fondo del mar.


Esperamos que estos principios les ayuden a emprender el camino hacia… UNA FAMILIA SALUDABLE… “COMO DIOS MANDA”


Por José Juan y Alba Iris Valdez
Correo: valdeus77@gmail.com